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Desde niña me ha encantado cocinar. De mis primeros juguetes favoritos era mi cocinita Fisher Price. Podía durar horas inventando recetas en ella pero mi mayor felicidad era cocinar con Mami los postres más ricos - el mejor bizcocho de chocolate, sin dudas, es el de mi mamá. 

 

A los ocho años me tocó visitar mi primer nutricionista. Estaba en sobre peso y mis padres, velando por mi salud, me llevaron donde la Dra. Nelia Rojas. La Dra. Rojas me indicó un plan de alimentación balanceado y recomendó que empezara a hacer ejercicios.

Recuerdo que mi papá salía temprano de trabajar para buscarme y llevarme al parque Mirador a caminar por una hora casi todos los días – la hora más larga y angustiante de mi vida ya que no me gustaba hacer ejercicios. Con el apoyo de mis padres logré llegar a un peso saludable, sin embargo, al poco tiempo después volví a subir.

 

Hasta los catorce años estuve visitando un sin número de nutricionistas. Algunos indicaban dietas extremas -de toronja y queso mozzarella, por ejemplo-, otros planes balanceados que incluían todos los macronutrientes en todas las comidas. Mi peso hasta esa edad subía y bajaba como un yoyo.

 A los catorce años ya había aprendido mucho de alimentación, conocía las combinaciones que me ayudaban, las que mi cuerpo rechazaba y tomé la decisión de mantener un peso saludable. Hago hincapié en la palabra decisión ya que nuestros seres queridos pueden querer apoyarnos en nuestro bienestar pero la decisión final de honrar nuestro templo es sólo nuestra.

A los diecisiete años me fui a estudiar a los Estados Unidos. Allí tuve la oportunidad de continuar aprendiendo de alimentación, esta vez no con nutricionistas pero sí con infinitas horas de Food Network – un canal de televisión que hasta ese momento solo pasaba programas de cocina. ¡Me encantaba! Cocinar y adaptar las recetas que veía era mi escape mientras ejercía mi carrera de Psicología en Boston University.

   

Años mas tarde, viviendo ahora en New York conocí a Luigi, mi esposo. El también lucho por mantener un peso saludable cuando era niño, y también visitó numerosos nutricionistas hasta tomar la decisión de cuidarse y nutrirse para lograr la armonía que él necesitaba. Ambos comprometidos a nutrirnos de manera balanceada, casi siempre optábamos por opciones saludables cuando salíamos. Nuestros almuerzos por lo general eran fuera de la casa y era muy fácil conseguir opciones ricas y sanas cerca de nuestras oficinas.


Cuando regresamos a vivir a Santo Domingo no encontrábamos una variedad de opciones “wholesome” como la que fácilmente encontrábamos en New York, razón por la que siempre cocinábamos en casa.

Empecé a compartir fotos de algunos de estos platos en Instagram y mis amistades me empezaron a pedir la recetas y más frecuente aún, como no les gustaba cocinar, que les vendiera los platos listos.

En el 2013 me organicé y participé en un primer Bazar en Galerías 360. Recuerdo que llevamos más de cien fundas de granolas, muchas ensaladas y cajitas de muffins mixtos. La venta fue un éxito a pocas horas de arrancar ya se nos había agotado el inventario. Y es así como nace Wholesome.

 

Poco tiempo después, salí embarazada de mi primer hijo. En ese momento trabajaba de día como Gerente de RRHH de varias empresas del Grupo Propagas y cocinaba en las noches para vender tres días a la semana en una neverita de vinos, que convertimos en neverita de comidas, en la tienda de mi madre, con el propósito de que al nacer mi hijo me dedicaría full-time a Wholesome.  

 

Con la gracia de Dios, el apoyo de mi familia y el compromiso de nuestro equipo de trabajo, el 6 de abril de 2015 abrimos nuestra primera tienda en Santo Domingo.

      

En estos últimos años hemos tenido la oportunidad de abrir varios puntos de venta y también hemos tenido que cerrar puntos que no nos han sido rentables. Hemos aprendido y crecido como equipo, como negocio y como comunidad.

Seguimos unidos y comprometidos en continuar innovando para poder ser los acompañantes por elección de nuestros clientes que han decidido vivir una vida plena enfocada en bienestar y armonía, un estilo de vida: Wholesome.